Ya no tengo novia, ni padre, ni religión. Incluso he recibido denuncias por hacer bromas. En resumen, ya no tengo nada que perder.
Así que ya os podéis imaginar que nos vamos a divertir, porque os lo voy a contar todo. Desde que me dedico al humor, he llenado salas y también las he vaciado. He hecho reír y he polarizado al público. Siempre planteando la misma pregunta: «¿Pero quién es este tipo?».